martes, 15 de mayo de 2012

Edema Pulmonar de Altura (Parte 1)

Introducción
En este capítulo vamos a tratar con detenimiento una de las afecciones que tanto preocupan a los montañistas que se exponen a grandes alturas y severas condiciones en el duro camino para alcanzar sus sueños.
El edema pulmonar de altura (EPA, EPGA o HAPE por sus iniciales en inglés), es el tema que aquí abordaremos con la intención de conocer y entender más a fondo una de las más “comentadas” enfermedades de altura.
Esta condición fisiológica que ocurre típicamente en altitudes superiores a 3000 metros sobre el nivel del mar es la causante de la mayoría de las fatalidades provocadas por la altura.
El EPA puede suceder en Aconcagua o cualquier otra gran montaña del mundo, razón más que suficiente por la cuál nadie que se exponga a una cota mayor a 3000 mts. debería desconocer la prevención y sintomatología de esta patología poco común y potencialmente fatal.
Concepto y Fisiopatología
Se trata de un edema pulmonar no cardiogénico que se presenta de forma relativamente súbita en algunos sujetos como expresión de una mala adaptación pulmonar a la altitud.
Esto ocurre cuando los alvéolos de los pulmones se llenan de líquido. La acumulación de líquido entorpece el correcto funcionamiento de los pulmones y por lo tanto la captación de oxígeno del aire, lo cual a su vez dificulta la respiración.
En cuanto a la patogénesis del edema pulmonar de altura, si bien, es aún tema de estudio, hay fuerte evidencia de que la enfermedad es disparada por la hipertensión pulmonar, resultado de una vasoconstricción pulmonar hipóxica.
¿Qué quiere decir esto? Bueno, básicamente quiere decir que el EPA va a depender de la presión de oxígeno, y éste a su vez de la altura a la que llevamos a nuestro organismo, es decir, los metros sobre el nivel del mar al que exponemos a nuestro cuerpo durante una expedición.
Como ya hemos visto en textos anteriores, el factor limitante de la altura es la disminución progresiva de la presión parcial de oxígeno. La densidad del aire disminuye al ascender desde el nivel del mar, pero lo importante de esta situación es que la presión de oxígeno también disminuye.
Es entonces cuando existe la posibilidad de que la vasoconstricción pulmonar hipóxica pueda ser desigual, con el resultado de que algunos capilares pulmonares sean expuestos a grandes presiones. Esto causa daño a nivel de las paredes capilares y permite el paso de fluido. Esto es lo que conocemos como edema (EDEMA=ACUMULACIÓN DE FLUIDO).
Incidencia
Si bien el EPA es potencialmente fatal, en una expedición donde el ascenso se lleva a cabo en forma progresiva, subiendo no más de 500 mts por día, el índice de personas que puede padecer de ésta afección oscila entre el 1% o 2%.
En contrapartida tenemos aquellas expediciones dónde se alcanza una altura de 4500 msnm. en un ascenso rápido. Aquí alrededor del 10% puede desencadenar en un edema pulmonar y éste a su vez podría tener un desenlace fatal si no sabemos cómo tratarlo.
Estadísticamente se dice que el desarrollo de la afección tiene lugar entre el segundo y cuarto día después de habernos expuesto a una altura superior a 3000 msnm. Sin embargo el estudio empírico de campo demuestra que este índice a veces no es más que un “número”, ya que se han dado casos de montañistas que han sufrido EPA a 2700 msnm. y otros casos, aunque muy raros, en que los escaladores se han visto afectados el primer día en altura.

Autor: Martin Serra (Guía Lider en Aconcagua)
Lee el artículo completo en Aconcagua Advisor

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