Introducción
En esta nota
haremos un repaso del equipo necesario para nuestra expedición al coloso
de América, así como los criterios a seguir a la hora de seleccionar el
equipo que llevaremos, ya que hoy por hoy la diversidad de marcas,
modelos y materiales que encontramos al entrar a la tienda, hace que sea
fácil sentirse abrumado. Si a esto le sumamos algún grado de
desinformación, se puede llegar a mal gastar el dinero y acabar con una
prenda que quedará en el fondo de la maleta en el hotel.
Equipamiento
Como
equipamiento vamos a considerar a todos los elementos que utilizaremos
en el ámbito de la montaña y que nos sirvan para cubrir directamente o
indirectamente nuestras necesidades, tanto técnicas como cotidianas.
Se
clasifica al equipo para poder simplificar diversas tareas relacionadas
con el mismo como compra, mantenimiento, ordenación, transporte, etc.
La
clasificación para agrupar los diferentes elementos del equipo puede
seguir diferentes criterios de acuerdo a diversos autores. Nosotros
catalogaremos los diferentes elementos de nuestro equipo de acuerdo a la
función que cumple, básicamente:
- Vestuario: Medias, camisetas, pantalones, guantes, etc.
- Acampada: Tienda, saco de dormir, elementos de cocina, Linterna frontal, etc.
- Técnico: Mosquetones, cuerdas, piolets, esquís, etc.
- Sanitario: Botiquín con todos sus elementos, cremas solares, etc.
- Otros elementos: Higiene personal, entretenimiento, electrónico, etc.
El elemento más importante de nuestro equipo
Dado
el enfoque que queremos darle a ésta nota, necesitamos dejar en claro
cuál es el elemento más importante de nuestro equipo. Sin más preámbulo,
y para evitar cualquier posible conjetura sobre el tema, diremos que el
elemento más importante dentro del equipamiento de un montañista es: El
cerebro.
La justificación a la afirmación anterior es simplemente
que es el cerebro el que no solamente tomara la importante decisión de
que equipo adquirir y llevar en nuestras salidas a la montaña, sino que
más importante aún, resolverá como, donde y cuando usarlo, decidirá si
improvisa o no (y en base a que conocimientos lo hace), y finalmente
dispondrá de las herramientas necesarias (el equipo anteriormente
seleccionado) para resolver cualquier problema que se nos presente para
tratar de salir airosos.
Por suerte para nosotros, todos nacemos
con un cerebro dentro de nuestras cabezas, pero lamentablemente hay que
aclarar que tener uno no significa que sepamos usarlo en todas las
ocasiones. El saber usarlo viene directamente relacionado a la
experiencia y el conocimiento que tengamos sobre la tarea a desarrollar,
en nuestro caso: Conocimiento y experiencia en montañismo de altura.
Teniendo
en cuenta el factor tiempo y sin profundizar en la forma en que nuestro
cerebro trabaja, diremos que adquirir los conocimientos con respecto al
montañismo es mucho más rápido que adquirir la experiencia necesaria.
Para ir en la dirección correcta, bastaría con tomar los cursos
correspondientes, leer libros que divulguen información de calidad, ver
videos e informarse sobre la tarea a realizar y principalmente ser
guiados por quienes hayan pasado por esta experiencia con anterioridad.
Con respecto a la experiencia no tenemos más remedio que invertir
tiempo… mucho tiempo, en alcanzar el meta-conocimiento que significa
tener experiencia, de no tener el tiempo necesario deberemos buscar
alternativas como contratar un guía experimentado o unirnos a
expediciones privadas o deportivas conducidas por personas con
experiencia probada.
Más allá de la aclaración anterior, debemos
ser conscientes de que será nuestro cerebro el que finalmente gestione
nuestros conocimientos y nuestra experiencia, por pocos que sean, para
que podamos alcanzar nuestro objetivo. Se debe ser responsable acerca de
las limitaciones y se debe prestar atención a la calidad de la
información que se le brinda al cerebro, hay que recordar que basado en
información incorrecta el cerebro seguramente tomara decisiones
incorrectas, más aún si no contamos con la experiencia necesaria.
Consejo para comenzar con el pie derecho: Importante para el cerebro. Las reglas sobre equipo son situacionales.
Criterios para la selección de equipo y vestimenta.
En
el Aconcagua, al igual que en otras grandes montañas, casi todo es
situacional. Esto significa que no existen reglas fijas o dogmas a
aplicar cuando vamos a esta montaña, las reglas se deben adaptar a las
situaciones y estas son muy variadas. De la misma forma, la información
que se puede encontrar acerca de Aconcagua, debe ser adaptada a la
situación particular como individuo, es decir las particularidades
individuales de cada uno.
En internet, pueden encontrarse listas
de equipo sugerido o, en el caso de contratar servicios de una empresa,
ésta puede hacerles llegar una. Es importante tener en cuenta que estas
listas
son orientativas y enlatadas, es decir que estas listas
fueron elaboradas pensando en lo que es imprescindible para una
determinada ruta y pensando en un montañista promedio. Pero al adaptar
ésta lista a las particularidades individuales, o a una ruta diferente o
al tipo de expedición que se realizará, algunos ítems se reemplazaran
por otros no listados, o variará la cantidad o características de los
mismos. Solo por poner un ejemplo, si se es una persona a la que los
pies le sudan mucho, se deberá conseguir más calcetines o algún tipo de
calcetín que no absorba la transpiración. Siguiendo esta línea, se debe
recordar también que para estar seguro acerca de que llevar, se debe
conocer el desempeño personal sobre todo en movimiento y ante el
esfuerzo prolongado.
Autor: Juan Ignacio Arranz (Guia lider en Aconcagua)
Para leer el artículo completo,
Aconcagua Advisor