En el Cerro Aconcagua los refugios de montaña forman parte de su
historia deportiva casi desde sus orígenes. Pero, para construir un
refugio no basta con levantar cualquier construcción. Para construir un
refugio se debe respetar determinados criterios, y ante todo, poseerlos.
Un
refugio de montaña debe ser ante todo útil, es decir que no es
coherente construir un refugio de montaña en cualquier punto de la
montaña, por utilidad y principios. Hay que evitar cualquier tipo de
impacto al ambiente y la sola construcción de un refugio puede impactar
gravemente un ambiente fragil, que no está acostumbrado a la acción del
hombre y donde los procesos que dispone la naturaleza para su propia
recuperación, no están dimensionados para tales efectos. En éste sentido
uno de los criterios más utilizados por quienes han construido refugios
de montaña y lo siguen haciendo es seguír un camino, ya sea un camino
regularmente utilizado o un camino naturalmente definido por la
necesidad de los montañistas en situaciones que pueden llegar a ser de
emergencia.
La finalidad del regugio de montaña es
prioritariamente la de brindar protección de las inclemencias del tiempo
a los montañistas desprevenidos y/o para apoyar operativos de rescate.
Tambien permite el alojamiento de montañistas cuando el refugio está
diseñado para tal fin. Ésto es algo que en Aconcagua trae algunos
problemas, ya que los refugios (que siguen la senda de su ruta normal)
No están diseñados para alojar montañistas, sino para proteger y brindar
apoyo en operaciones de rescate, algo que entra en conflicto de lleno
con la cultura montañera europea (entre otras) de uso y finalidad de los
refugios de montaña, donde los refugios tambien cumplen la función de
alojar sin mas y de acuerdo a la capacidad del refugio a los montañistas
y exursionistas.
Así nos encontramos en el Cerro Aconcagua que en
medio de un operativo de rescate debemos evacuar, a veces de forma
conflictiva, un refugio ocupado por un grupo de montañistas que han
decidido no subir la tienda de campaña para ahorrar peso y disponer a
sus anchas del refugio en cuestión. Ya que se trata de una cuestión
cultural que dá por hecho que si hay un refugio, éste debe alojar a
quien llegue primero, es necesario informar y educar a los visitantes
para que nos ayuden a hacer un uso racional de los refugios. Entendiendo
ante todo que debido a su propia cultura estos montañistas no llegan
preparados para hacer un uso de los refugios de montaña diferente al que
están habituados.
Esctiro por: Juan Ignacio Arranz (Guia de montaña)
Para leer la nota completa ver en Aconcagua Advisor, la red social de montañismo
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