martes, 15 de mayo de 2012

Refugios de montaña en el Aconcagua

En el Cerro Aconcagua los refugios de montaña forman parte de su historia deportiva casi desde sus orígenes. Pero, para construir un refugio no basta con levantar cualquier construcción. Para construir un refugio se debe respetar determinados criterios, y ante todo, poseerlos.
Un refugio de montaña debe ser ante todo útil, es decir que no es coherente construir un refugio de montaña en cualquier punto de la montaña, por utilidad y principios. Hay que evitar cualquier tipo de impacto al ambiente y la sola construcción de un refugio puede impactar gravemente un ambiente fragil, que no está acostumbrado a la acción del hombre y donde los procesos que dispone la naturaleza para su propia recuperación, no están dimensionados para tales efectos. En éste sentido uno de los criterios más utilizados por quienes han construido refugios de montaña y lo siguen haciendo es seguír un camino, ya sea un camino regularmente utilizado o un camino naturalmente definido por la necesidad de los montañistas en situaciones que pueden llegar a ser de emergencia.
La finalidad del regugio de montaña es prioritariamente la de brindar protección de las inclemencias del tiempo a los montañistas desprevenidos y/o para apoyar operativos de rescate. Tambien permite el alojamiento de montañistas cuando el refugio está diseñado para tal fin. Ésto es algo que en Aconcagua trae algunos problemas, ya que los refugios (que siguen la senda de su ruta normal) No están diseñados para alojar montañistas, sino para proteger y brindar apoyo en operaciones de rescate, algo que entra en conflicto de lleno con la cultura montañera europea (entre otras) de uso y finalidad de los refugios de montaña, donde los refugios tambien cumplen la función de alojar sin mas y de acuerdo a la capacidad del refugio a los montañistas y exursionistas.
Así nos encontramos en el Cerro Aconcagua que en medio de un operativo de rescate debemos evacuar, a veces de forma conflictiva, un refugio ocupado por un grupo de montañistas que han decidido no subir la tienda de campaña para ahorrar peso y disponer a sus anchas del refugio en cuestión. Ya que se trata de una cuestión cultural que dá por hecho que si hay un refugio, éste debe alojar a quien llegue primero, es necesario informar y educar a los visitantes para que nos ayuden a hacer un uso racional de los refugios. Entendiendo ante todo que debido a su propia cultura estos montañistas no llegan preparados para hacer un uso de los refugios de montaña diferente al que están habituados.

Esctiro por: Juan Ignacio Arranz (Guia de montaña)
Para leer la nota completa ver en Aconcagua Advisor, la red social de montañismo

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